Si pudiera empezar a invertir otra vez, lo haría distinto. Nadie me avisó, pero tampoco me preocupé en preguntar qué podría salir mal. Actué con prisa, avaricia, exceso de confianza y con pereza. Pagué comisiones a mansalva, me creí más listo que el mercado y me fie de consejos nefastos.
El resultado: errores de principiante, intermedio y hasta de veterano, que me han costado muchos disgustos, tiempo perdido, y miles de euros que hoy podría tener en vez de haberlos tirado como hice.
De la lista de los 35 errores posibles cuando inviertes, voy a elegir los que he cometido en distintos momentos de mi vida. Espero que la lectura te sea muy útil. Si quieres añadir algo, hazlo al final de todo, en el espacio habilitado.
Índice

FALTA DE PLANIFICACIÓN Y CONOCIMIENTOS
Empecé tarde y sin visión de largo plazo
Retrasé demasiado mi primera inversión porque siempre encontraba una excusa para gastar ese dinero que podría haber ahorrado e invertido. Pensaba que ya habría tiempo, que en el fondo, no pasaba nada por esperar. Ahora sé que cuanto antes empieces, mejor será tu futuro financiero.
He hecho cálculos para saber cuánto podría tener ahora. Ni te imaginas el disgusto al ver los números.

La línea naranja oscura discontinua muestra lo que pasa si decides esperar 10 años y empiezas a invertir a los 35 en lugar de los 25 Aunque también crece lo hace a un ritmo mucho menor y al final del período solo acumularás 113000€
(*) Aquí tienes varias calculadoras financieras para hacer tus cálculos.
No ahorré para invertir, aunque fuera poco
Unido al anterior pifie, subestimé la importancia de ahorrar pequeñas cantidades con regularidad. Si lo hubiera hecho, habría tenido mucho más capital para invertir con el tiempo. Además, creía que necesitaba grandes cantidades de dinero para arrancar, lo que también me llevó a perder tiempo, postergando el inicio más de la cuenta.
Cuando finalmente empecé, me di cuenta de que incluso pequeñas cantidades pueden crecer mucho si las dejas bien invertidas durante mucho tiempo.
No planifiqué: cuánto quería invertir, para qué y durante cuánto tiempo
Cuando empecé, lo hice sin una estrategia clara. No planifiqué cuánto dinero invertiría, con qué periodicidad, con qué objetivo, ni durante cuánto tiempo. Esto me llevó a invertir de manera aleatoria, sin tener un rumbo fijo. <
¿El resultado?
Inversiones incoherentes y una cartera desordenada con mucho menos potencia de ganar.
No me importó el impacto de las comisiones y cómo afectan a los beneficios
No presté atención a las comisiones que pagaba en fondos de inversión y otros productos. Esto que a alguno/a le puede parecer una tontería, ni te imaginas lo importante que puede llegar a ser con el paso del tiempo.
Lo vemos hoy, cuando analizamos fondos que podrían ser de los mejores si cobraran muchas menos comisiones. Ni te imaginas la de euros que se van a quedar otros si no vigilas las comisiones que pagas.
RIESGOS Y DIVERSIFICACIÓN
No fui riguroso con mi perfil de riesgo
Tarde mucho tiempo en hacerme una pregunta clave: ¿cuánto riesgo estoy dispuesto a asumir?

Como consecuencia, a veces invertí en productos demasiado arriesgados para mi situación y, en otras ocasiones, fui demasiado conservador cuando podía haber asumido más riesgo. Esto me llevó a sentir ansiedad y frustración cuando veía que no obtenía los resultados esperados.
Creí que invertir en acciones individuales era sencillo
Durante una época demasiado larga, pensé que podía ganar mucho eligiendo e invirtiendo en acciones. Leía noticias, analizaba empresas superficialmente y compraba lo que creía que iba a subir.
Pero no tenía ni la experiencia ni el conocimiento para invertir en bolsa de forma efectiva.
¿El resultado?
Varias de mis elecciones fueron un completo desastre, y perdí mucho dinero.
Concentré inversiones
No entendía la importancia de diversificar. Ponía gran parte de mi dinero en pocas inversiones porque creía que eran las mejores opciones y que haciéndolo ganaría mucho. Pero cuando alguna de ellas se metió la gran bofetada, el impacto en mi cartera fue brutal.
Si hubiera diversificado mejor, habría reducido el riesgo de mis inversiones y evitado grandes sustos, y perdido años que tuve que recuperar.
FALTA DE ESTRATEGIA
Pensé que sabría identificar el mejor momento para invertir
Esto me ha pasado de forma recurrente: creer que «tenía un poder especial» gracias al que podría comprar en los mínimos de mercado, y vender en los máximos.
En lugar de aprovechar las ventajas de estar invertido el máximo tiempo, intenté adivinar las tendencias… y como no, fallé la gran mayoría de veces.
No adopté una estrategia de «comprar y mantener» (buy and hold)
Relacionado con el anterior, ni te imaginas las veces que he cambiado inversiones, sin paciencia para dejar funcionaran. No entendí que cuanto más tiempo dejas tu inversión crecer, más potencial tiene de multiplicarse.
Perdí años valiosos sin aprovecharlo.
DECISIONES IMPULSIVAS
Dejé que los eventos externos me afectaran
Si veía que el mercado bajaba, me entraba el pánico y vendía. Si veía que todo subía, compraba impulsivamente por miedo a quedarme fuera.
Esta montaña rusa de emociones me llevó a tomar decisiones equivocadas y perder mucho dinero que, con más calma, habría podido recuperar.
Me hubiera ido muy bien leer esta guía sobre qué hacer en momentos de pérdidas.
Tuve mucha prisa por ganar
Al principio quería ver resultados rápidos. Pensaba que, en poco tiempo, podría duplicar o triplicar mi inversión. Pero la inversión no funciona así. Las ganancias de verdad, suelen llegar con el tiempo, no con apuestas arriesgadas buscando un golpe de suerte.
Cuando intenté ganar rápido, lo único que conseguí fue perder dinero.
No tuve paciencia
Y también me has pasado vender inversiones solo porque no veía resultados inmediatos, o por que leía que había otra mejor, o por que simplemente me cansaba. Años después, algunas de esas inversiones se multiplicaron en valor.
Si hubiera tenido paciencia…
MALOS CONSEJOS DE INVERSIÓN
Invertí basándome en consejos de conocidos
En más de una ocasión, invertí porque alguien cercano (familiar, compañero de trabajo, amigo), me decía que a él o ella le estaba funcionando de maravilla una inversión.
De verdad te digo, que el 100% de las veces que he hecho esto, he perdido dinero.
Asesores que no tenían mis intereses en mente
Me dejé llevar, también varias veces, por asesores que solo querían venderme productos en lugar de ayudarme a planificar bien mis inversiones.
Esto me llevó, por ejemplo, a invertir en fondos de inversión de muy mala calidad, y a mantenerlos muchos años, con el consiguiente despilfarro en comisiones pagadas y beneficios no generados.
Creí en los «gurús» de turno
Pensé que algunos expertos en grandes bancos de inversión, prensa, televisión y redes sociales tenían la clave del futuro.
El paso del tiempo, el rigor y la frustración, me ayudaron a ver que solo vendían humo, y que nadie sabe lo que nos va a deparar el futuro, a pesar de que haya tantos y tantas que se esfuercen por adivinarlo.
CONCLUSIÓN
Por cometer todos los errores que acabas de leer, he perdido mucho tiempo y dinero que nunca recuperaré. Si pudiera hablar con mi yo del pasado, le diría que la inversión es un camino a largo plazo, que debe formarse, planificar bien y, sobre todo, tener paciencia.
Así que, si estás empezando, aprende de mis errores y no repitas los mismos tropiezos. Tu yo del futuro te lo agradecerá.
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